Entre la selva hondureña, en el departamento de Copán, se hallan los vestigios de lo que fuera una ciudad de dinastías mayas, la que se extiende en una zona arqueológica de 120 hectáreas, que incluye una pequeña reserva natural.
El lugar es frecuentemente visitado por miles de personas, atraídas por la belleza y particularidad de sus estelas. Copán posee una historia ligada con Quiriguá, sitio ubicado en Guatemala a tan solo 50 kilómetros aproximados en línea recta.
El sitio muestra mediante sus ruinas que la ciudad fue regida por 16 reyes que gobernaron unos 4 siglos, desde el año 426 al 820, durante el periodo Clásico. La dinastía inició con el rey Yax Kuk Mo (Quetzal Guacamaya), seguido por sus descendientes, llegando a desarrollar un modelo de monarquía que garantizaba el mantenimiento del orden cósmico, mediante su propia divinización.
Toda la información está registrada en los monumentos erigidos, en estelas, esculturas construidas para conmemorar a los monarcas y en la Escalera Jeroglífica, el texto labrado más grande de América, que originalmente constaba de más de 250 mil bloques y que hoy en día apenas quedan unos pocos de pie.
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