Aunque no existe una cifra precisa, en Honduras se asegura que más de 200 mil personas padecen de diabetes.
La mortalidad y la asociación a otras enfermedades como la hipertensión son probabilidades muy altas entre los pacientes que sufren este padecimiento.
Desde hace poco tiempo los hospitales destinan consejerías para pacientes diabéticos, que buscan cada vez, saber más de la enfermedad que adolecen.
Decenas de casos se encuentran en el hospital San Felipe, en el Seguro Social y en el hospital Escuela de Tegucigalpa. Sin embargo, muchas personas desconocen los riesgos y en casos extremos mueren a causa de complicaciones diabéticas, sin saberlo.
Pero no todo es malo en torno a esta enfermedad, la clave es tratarla a tiempo y buscar los nuevos tratamientos que existen para evitar males mayores.
Por supuesto, la diabetes tipo I, también conocida como diabetes infantil, es la más seria de las dos, ya que hasta el momento es incurable y requiere inyecciones diarias dela insulina que no produce su cuerpo. Pero la tipo II, que puede tener distintos grados de seriedad, puede ser tratada con distintos enfoques, que van desde control de la dieta y recomendación de ejercicios, hasta cirugía para bajar de peso, si la persona padece de obesidad mórbida, hasta inyecciones de insulina de acuerdo a la necesidad. Pero en ambos casos lo que es primordial es lograr el control del azúcar en la sangre.
LOS RIESGOS
Niveles de azúcar descontrolados, no sólo pueden producir la muerte, sino también males cardiovasculares, ceguera y neuropatías de las extremidades inferiores que, conjuntamente con alteraciones del sistema cardiovascular, pueden conllevar amputaciones.
Según el Dr. Abraham Wagner, cirujano podiatra del pie y el tobillo del Centro de las Heridas del South Miami Hospital, en Miami, “el 65% de los diabéticos va a tener una úlcera en su vida; de esos, el 15% va a sufrir una amputación, y un paciente que sufre una amputación por debajo de la rodilla tiene una expectativa de vida de 5 años”.
CUIDADO DE LAS ÚLCERAS, UNA PRIORIDAD
Según el mismo Dr. Wagner, las úlceras o heridas diabéticas requieren de un enfoque múltiple, ya que también tienen frecuentemente un componente periférico-vascular (mala circulación venosa); de ahí que en el Centro de Heridas dispongan, tanto de podiatras como de cirujanos periférico-vasculares y de enfermeros especializados en la curación de las heridas.
“Los tratamientos endovasculares nos ayudan a reducir la fuga de alta presión en las extremidades”, dice el Dr. Wagner. “Las válvulas no funcionan adecuadamente y hay que determinar a qué nivel se encuentra el problema para tratarlo y eliminar la razón primaria de la alta presión en las extremidades, que es la que causa las úlceras”.
ATENCIÓN A LOS PIES!
Pero para el Dr. Wagner lo principal es prevenir que se form la úlcera prestándole especial atención a los pies.
“Es importante que el diabético aprenda a examinarse los pies”, dice. “También que use plantillas o zapatos especialmente confeccionados para él o ella. Y no hay que olvidar que el equipo médico de cabecera del paciente –el endocrinólogo, el cirujano vascular, el podiatra- es la clave de que no se le formen úlceras diabéticas, o sea, una úlcera venosa o arterial”.
El contar con un podiatra altamente calificado es fundamental a la hora de analizar qué es lo que está pasando con los pies: si existen juanetes o dedos de martillo que están creando roces peligrosos; si la pisada es incorrecta, creando presión sobre ciertos puntos específicos. Y un buen podiatra debe contar con la variedad de recursos necesaria para tratar el problema de manera correcta.
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